WOHO
Posted Mayo 9, 2008 byCategories: Poetry

Sin prisa pero sin pausa
Esta es la primera canción de un serial de canciones que voy a subir de una de las grandes: Jem. Me encanta esta mujer.
Esta primera canción está llena de positivismo y la letra, lejos de parecer relleno, es de las más profundas que conozco. Ponedla a todo volumen.
Siento no tener tiempo para actualizar tan a menudo como quisiera.
Feliz semana.
Ya que no puedo subir fotos porque desconozco en absoluto el cómo hacerlo escribiré algo. Lástima hombre, cuando primero atiendo el Flog, después el Blog me queda sinsorgo.
Hoy me has llamado desde la playa. Hay que ver la envidia que me has dado. Ha sido la primera vez en siete meses que he salido sin abrigo ni chaqueta. Me he sentido inundada por una tranquilidad imperiosa. Una tranquilidad y estibilidad que esta vez no venía de dentro. Los árboles verdes, el sol luminoso y mi bici han hecho el resto. Así que por ese lado la envidia no ha sido tanta. Espero que sea el principio del fin de la calefacción. Mañana se espera aún mejor tiempo. Debido a las diferentes fesitividades en las que se encuentra el Día de la Reina, la semana siguiente la tengo libre. Oh yeah. El plan es ir a Amsterdam para celebrarlo por todo lo alto, será mi primera vez pero hay gente de españa que viene exclusivamente para este día. Ya os contaré qué tal es. A parte de eso, me centraré en disfrutar del buen tiempo y como me dicen por aquí si hay que sacar las red chairs a fuera para tomar el solecito, se sacan. Síiiii, y aprovecharé para hacer lectura de ocio, can’t wait.
Hoy el cumple de la ama. Felicidades y gracias por parirme cosa que sé que fue sumamente díficil. Piensa en la mejor madre del mundo multiplicala por cien y esa no es mi madre. Mi madre no tiene comparación. Es un milagro divino, sin chorradas. Soy como ella pero con veintiocho años menos. Cada día nos parecemos más. Y eso, lejos de entristecerme, me enorgucelle como nada en esta vida. Espero que te gusten los regalos, estamos deseando que los abras. Te quiero mucho.
Si ahorro un poquito antes de irme me gustaría hacer un último viaje. A Naru igual le da un ataque, sé lo que me digo. Pero no sé si va a poder ser.
Es todo por aquí, sé que los textos sin fotos son mucho más aburridos, pero nadie se presta para explicarme como se hace con el formato este nuevo… Snif… (¿qué pasa que no se os ablanda el corazón o qué?)
Hace un segundo, tenía este texto en mi mente. Es ahora cuando lo acerco hasta ti. Acabo de volver de clase, una clase que está dividida en dos partes: dialectología inglesa y listening. Si no eres ni de mi clase, ni de mi Universidad y si tampoco eres Alana y si no estudias Filología Inglesa, no tendrás mucha idea de lo que significa para mí. Hace tiempo que descubrí mi pasión por la fonética inglesa. La pereza y el asco que me da pensar el volver a Bilbao es ahora otro cantar.
Aquí he construído mi vida, desde cero. Cuando pienso en volver a Bilbao, la sensación de cuando sabes que te vas a hacer daño no cesa. Cuando ves que la puerta se cierra de golpe y tus dedos están en el marco de la puerta y no reaccionas a quitarlos. Existe una fracción de segundo en la que sabes que te vas a hacer daño. O cuando te caes por un tropiezo, sabes que las posibilidades de hacerte daño son elevadas. Los mismo me pasa con Bilbao, sé que me voy a pillar los dedos, sé que me lameré las heridas como una gata herida, sé que va a doler lo suyo. Me quieren hacer daño. Pero una cualidad que tengo es que no suelo mostrar jamás el daño que me hacen. Mi sonrisa se apaga levemente y mis ojos centellean, pero nadie repara en eso. He decidido dejar fluir la sensación. Cuando me duela me preocuparé por ello (oh Dios, cuánto va a doler). Sé que la naturaleza del ser humano es egoísta y hedonista, pero no entiendo ese afán por hacer daño. Yo tambén hago daño queriendo y sin querer, pero de lo que aquí os hablo es de seguir dando patadas en la cabeza cuando ya ves fluir a borbotones masa encefálica que mancha tus zapatos. Así de simple. Acabáramos, pero es que con los sentiemientos no se ve la masacre.
El acento de Cokney me ha dejado sin palabra, una pasada. Tengo que ir a donde mi lingüista favo a que me deje unos esquemitas, lo de Urbina se me queda corto (Urbina, Urbina, Urbina, Virgen Santa qué critatura). Desde que he venido hace un tiempo exquisito. Algún chaparrón pero en general los días brillan con una intensidad que se me pega a la piel. Gracias a una personita me he aficionado a las pelis de terror, y sólo estoy deseando ir a ver más, sólo nos hemos iniciado y yo quiero más (es que a veces me viene el GRUAR sin avisar y por eso lo digo). También he empezado la otra asignatura, más literatura, estoy que me salen por las orejas los diferentes periodos, jojo. Tengo que llamar a Alitalia, uis, qué vida más ajetreada por Dios.
Casi se me olvida, sí, si por las asignaturas de cuarto ya sabéis que ando acojonada, espero que la peña no sea muy cabronaza, como “Carmen de matrículas” o gentuza varia de la cual no puedo dar nombres (!) y que el aprobar o suspender dependa de mi, no de “otros factores” (me parto y mondo).
YAY LA VIDA ME SONRÍE PESE A MUCHOS Y MUCHAS (Carmen te tengo fichada puñetera)
PD. Yo ya estoy haciendo miles de planes para verano Far, I let you know.
PD2. ¿Por qué coño ahora no soy capaz de subir fotos? ¿Alguien me puede ayudar?
“Te conocí hace tiempo, Laura. Te he dejado creer que tú te enamoraste primero de mí. Cuando me acercaba y tus mejillas se arrebolaban al verme pasar. Pero yo te amé primero. Amé cada glóbulo rojo que se alojaba delator. Y sucedió. Tus problemas, tus dudas y toda tú te encaramaste en mí. Cogiste carrerilla y con el impulso te abalanzaste, juntaste tus manos con mis manos, tu pecho con el mío, tus piernas con las mías y nos empezamos a derretir. Te fusionaste conmigo. Cuando me miraba al espejo ya no me veía solo, te veía conmigo, en mi mismo reflejo. Sabía que guardabas algo, algún secreto. Tus ojos verdes y marrones me miraban ansiosos “Descúbrelo tú, inténtalo, conóceme” me hablaban constantemente. Y conocerte fue mi perdición. No estaba preparado para lo que encontré. La sensibilidad que hay en ti perdurará para siempre. Lo frágil que sólo eres conmigo. Hay que cuidarte como a una flor delicada, hay que saber cuidarte muy bien, regarte cada día cuidadosamente. Necesitas mucho, mucho amor. Pienso continuamente que emanas amor desinteresado. Tu corazón, tu personalidad o lo que buenamente quieras no te permite ser de otra manera. Te conocí en un momento bello. Puedes pensar que no, era entonces cuando estábamos en plena revolución hormonal y el ajetreo de la pubertad nos absorbía la energía como un agujero negro. Oh, y sólo me dejaste entrar a mí. Me hiciste un hueco maravilloso y me dejaste ver allí donde la luz no llega. Estoy enamorado y dudo de si habrá habido algún momento en que te hayas sentido correspondida. Nadie me ha querido como me quieres tú. Nadie me ha respetado como me respetas tú. ¿Cómo me quieres así? Digo, ¿de dónde sacas esa fuerza? No se puede comparar con suerte, porque que me quieras tanto me da miedo. Yo quiero quererte mucho más. Pero que tú me quieras tanto me desconcierta. Me haces mejor persona y todo lo que sé o la mayoría de detalles del comportamiento humano me la has enseñado tú. Tú tienes más calle que yo. Eres la persona más detallista que conozco. No sé si me querrás para siempre, sólo sé que mientras me has querido me he sentido casi con poderes. Capaz de todo. Que me pierdo por la calle, da igual, porque me quieres. Que me sale mal el examen, da igual, porque me quieres. Y así sucesivamente.
Esta es nuestra historia. Todo esto tú siendo tú, y yo siendo yo.”
“…there are so many dreams as so many posibilities…”
“…someday I will be loved…”
“…it is as if I knew I can’t find nothing at all…”
Puedo ver las ojas que caen del árbol. Es un cerezo, pétalos que lo inundan todo, despacio, tranquilamente hasta la tierra húmeda anegada de miles de otros pétalos. Cinco centímetros de descenso por segundo. Normalmente el árbol muere de viejo, o por alguna plaga inesperada. Enfermedades.
Hasta que mi corazón siga latiendo podré decir lo mismo. La plaga ya está en mí. Está en forma de disfunción. Una conexión que no sirve. A veces parece injusto que los que estén enfermos no puedan mirar las instrucciones y mirar el tiempo restante. Dos, uno, cuatro. Lo que sea. ¿Me dará tiempo a acabar este escrito? ¿Tendré tiempo de ver crecer a mis hijos? ¿Me dará tiempo a decir “Te quiero” una vez más?
He oido decir más de una vez “Si tu mujer o marido, novio o novia, llevara ocho años en coma y te dijesen que va a despertar de un momento a otro pero que tras cinco segundos morirá, obviamente no le dirías que han subido el precio de la barra de pan, sólo le dirías “Te quiero” y mirarías sus ojos cerrarse lentamente, y su tez palidecerse mientras expira silenciosamente.”
¿Qué pasará en el siguiente segundo inmediatamente después de que fenezca? Cuál será el pensamiento, me digo, que pase por la mente de mis seres queridos.
Cuando la enfermedad llama a tu puerta, o a la mía.
P.D.: Para cualquier duda sabeis donde encontrarme.
La verdad es que no sé qué escribir, no tengo ni idea. Hace tiempo que no abro mi bloc de notas y escribo algo. Nunca he tenido demasiada inspiración, pero nunca en mi vida había sentido ganas de escribir y no había encontrado nada de lo que escribir. Tengo problemas, ansiedades, preocupaciones, pero me siento incapaz de escribir sobre ellas. Es una situación extraña. No me salen las palabras, estoy totalmente bloqueada.
Mañana más y mejor.
Ahora mismo el melenón se ha reducido a la mitad más o menos, la cara de empanada sigue en el mismo sitio. Además, y si no recuerdo mal aquel día madrugué lo que no está escrito, una locura, desquiciante. Estoy enamorada de las casas del fondo. Me alegro de haber tenido la oportunidad de ver todo esto, aunque me quedo con los dientes largos de no poder tener nada de esto, nunca más. Una cosa es que eche de menos Bilbao, so much. Cuando pienso en Bilbao pienso en la realización de sueños como irme de Erasmus (!) o haber empezado la carrera allí. Aunque pensandolo bien echo más de menos Madrid, las cosas como son. Ayer hablaba con una personita que también está de Erasmus y me decía que iba a echar de menos el International Airport, me reí con sinceridad, siguió describiendome la emoción de ir al aeropuerto, al ir a casa o al volver allí. Tiene razón. Aún me acuerdo cuando se me saltaban las lágrimas (léase entre lineas, llanto incontrolado) cuando despegué de Amsterdam (asteram) y aterricé en San Sebastián (donos). Los aeropuertos tienen something, le dije, y me dijo que no tenían nada más que mucho significado. Consumed by curiosity, se lo he contado a otra persona, y está de acuerdo. Sea pues.
La gente piensa ya seriamente en que esto se termina. Dios, no quiero volver a Bilbao, sí, sí, mucho de menos, pero nada de nada, uh? Como esto nada. Por cierto, tengo que empezar a buscar piso en Bilbao, hay que joderse, bucar piso en Bilbao desde Utrecht, whatever.
Comentarios Recientes