Conclusiones a flor de piel

DAR PENA–> Acto voluntario de dar lástima a otro alguien intencionadamente y a espensas de conseguir dicho sentimiento por parte de ese otro alguien.

Natalia me contaba esta mañana (y con contar me refiero a expulsar todo aquello que había guardado durante días, meses incluso) cómo se sentía con respecto a lo que había sucedido. Su relación con Eneko es ahora una relación en la que ella se siente inferior, siente que de todas las maneras posibles ella es inferior y que no se merece su compañía. Yo, asombrada por esas palabras le pregunté por la más absoluta intromisión de Endika y ella me respondió que era por eso mismo por lo que se sentía sin derecho a nada, nada que tuviera un avismo de felicidad o algarabía. Qué podría ser, me pregunté yo, tan absolutamente escandaloso lo que pasó con Endika para que Natalia se sintiese así. Cuando, a su pesar, me lo contó con pelos y señales tuve ganas de vomitar y de paso salpicarle con mi propio vómito. No puede ser, le grité, cómo te has atrevido a hacerle algo así a Eneko, le espeté en la misma cara. Ella con lágrimas de tormento, algo sospechosas para mi ya que no puedo ver su inocencia por ninguna parte, me dijo que no lo sabía. Endika se interpuso en su camino, la relación con Eneko no iba bien, ella estaba agobiada y cuando se fue a Oviedo se liberó del supuesto peso y no lo pensó más. Hizo caso a los consejos de Iker y de “Zapo” (que Endika era lo que ella necesitaba, que dónde iba a parar una persona como Endika a un Eneko absorbedor, que su vida le ponía un nuevo rumbo y que por algo sería, etc.) y un día, mezclando múltiples cosas cogió y lo besó. Estúpida engreída, le solté sin pensarlo pero con toda la razón. Ella se me quedó mirando. Lo sé, lo sé, me dijo con una mano en el ojo. A mi no me daba ninguna lástima. Y lo peor, me dijo algo dubitativa, no te lo he dicho. La miré incrédula. Le pregunte que qué más podía haber. Ella me confesó que había mentido, engañado, manipulado y humillado a Eneko de todas las formas posibles. Me dieron ganas de coger uno de sus rizos y zarandearle la cabeza hasta matarla. Pensé que sería demasiado gore, la sangre es muy roja. Dado que me quedé callada, me empezó a dar detalles sórdidos de su relación con Endika, que se habían besado, acariciado y tratado estupendamente. Le di un pequeño golpe en la cara, como avisándole de que no continuase porque sino sería yo la que iba a continuar con un maltrato en toda regla. Cabrona sin corazón, qué repugnancia más inmensa. Mi curiosidad era tal que le dije que terminase por contármelo todo, la muy cobarde dudó un momento, pero prosiguió. Me dijo que la distancia le confundió, que buscaba en Endika el cariño que le faltaba de Eneko. Me pellizqué en un brazo ante tal ridiculez. Qué pasa, me dijo. Y yo, nada nada, sigue. Me dijo que se había sentido manipulada por Iker y por “Zapo” pero que sobre todo por “Zapo”. Pensé que ahí se había acabado todo aquel lamentable episodio. Para luego darme con mis palabras en la cara y oir que Natalia no había terminado. Veía a Endika todos los días en el trabajo y me dejaba llevar otra vez, susurró. Volvíamos a besarnos, aunque nunca como hasta la primera discusión, donde yo esperaba una reacción de Eneko y encontré una de Endika. Cómo, qué dices, le pregunté algo alterada. Que cuando ella esperaba que Endika fuese como Eneko, no encontró más que a Endika y discutieron, pero después de discutir la combencían para que se liaran otra vez. Tú no tienes personalidad, le dije gritando, tú es que no tienes personalidad. No, me dijo algo hundida, sí que la tengo, claro que sí, pero jamás pensé que me iba a encontrar con gente así, jamás. Endika siempre busca excusas para hablar conmigo y yo pues bueno, yo o le contestaba al telefono o le mandaba un mail o por el messenger. Pensaba que después de aquello ya no me haría más daño. Un día me di cuenta que me utilizaba para dar celos a Raquel, su ex. Pero volviendo a lo de antes, yo pensaba que no me haría más daño, le dije que yo ya no quería nada más con él, que me había hecho mucho daño y que había perdido lo que yo más quería. Mantuve entonces una amistad cordial con él, me ayudaba con el trabajo, le contaba mis cosas. ¡PUTA! (pensé). Hasta que hace poco recibí un mail y me di cuenta de todo. Pude pensar y encajar el puzzle, claro que me di cuenta, era la pescadilla que se muerde la cola. Siempre iba a estar metiendo la nariz (o el mail) en mi vida. Todo el mundo que conoce a Endika, piensa que es alguien bueno y que merece la pena. Cuando oigo o leo los halagos de la gente del trabajo me dan ganas de hacer una locura. Si la gente supiera hasta qué punto estamos expuestos a gente así. Cuando conseguí borrar la cara de asco de mi cara, le pregunté por cómo estaba la relación entre ella y Eneko. Me da vergüenza ser parte de su vida. Él se merece algo mejor. Nunca voy a quererle como se merece. Me doy asco (no me extraña bonita) y me siento vacía por dentro, vacía de todo sentimiento. Carezco de valores hacia mi. Ya, le dije, si…claaaaro. Me voy a trabajar a Alabama en octubre, siguió. Le voy a demostrar andando que no soy tan falsa como puede pensar, o como piensas tú Maialen.

A mi no me tienes que demostrar nada Natalia, el movimiento se demuestra andando.

Absurdo/a –> Contrario y opuesto a la razón; que no tiene sentido. Dicho o hecho irracional, arbitrario o disparatado.

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