Ni hablar

La clase de literatura de esta mañana me ha dejado knocked out. Hemos abordado un tema que me trae y traerá muchos quebraderos de cabeza.

Yo nunca voy a escribir un libro. No leo a Ken Follet ni leeré a Dan Brown. Pero tampoco he leído a Virginia Wolf ni he disfrutado ni disfrutaré de las delicias de Charles Dickens. No entiendo a Ann Bradstreet ni estoy en la honda de John Donne.

La clase me ha dejado KO porque me he dado cuenta de que no amo tanto la literatura como veo que debería. Sólo leo lo que me gusta y me mantengo fija en ello. Los literatos con patas que hay en la universidad absorben la biblioteca, leen a los clásicos y disfrutan intentando entender. Yo sólo hago caso a lo que me llama la atención; un fragmento, un comentario poderoso por parte del profesor y es ahí cuando hago mi pequeño research.

He leído a Paul Auster porque en Erasmus me interesaba la manera que tenía de describir las cosas, de manera absolutamente alucinante. He leído literatura de gente Negro, porque me interesaba cómo contában las situaciones de marginación. He leído a Julio Cortázar porque me gusta que de una escalera pueda hacer una historia corta. Leo y leeré a Mario Benedetti porque sentía lo que escribía. He leído a Carmen Martín Gaite porque me gusta la estructura de sus frases. Leo a Anton Chejov porque amo el teatro y creo que es un maestro del mismo. He leído a Antonio Buero Vallejo porque amo el teatro y creo que es un maestro del mismo. He leído a Shakespeare por mera curiosidad. He leído a Jane Austen porque hace años una película mencionó un título de esta escritora y sentí curiosidad.

No tengo derecho a escribir ni a pensar que escribo algo que se podría calificar como bueno. Los escritores de “antes” y los escritores actuales saben de todo, han leído de todo y tienen idea de todo. Yo no. No sé lo que es bueno, lo que es malo. Sé lo que he leído, que es poco y reducido.

Por tanto, está claro que yo no soy nadie en esto de la literatura, que no llegaré nunca a tener la base de alguien crítico y por supuesto que nunca me permitiré a mi misma escribir nada en algún otro lugar que no sea este blog.

Es ahora cuando sé que gente como I. T. en cuyo blog se puede apreciar el talento quienes conseguirán lo que quieran el día en el que se pongan a escribir en serio.

Cuán durísimo resulta darte cuenta de que además de ser un granito de arena en esto de amar la literatura, soy un granito de arena absurdo, inútil y fútil. La verdad duele, ¿no?

4 comentarios

  1. Puedes ser un granito de arena… Pero los granitos de arena también salen volando a causa del viento. Y también hay granitos de arena que a simple vista parecen sencillos pero a medida que te lo acercas a los ojos te das cuenta de que es una pequeña caracola.
    Creo que cada uno elige lo que quiere llegar a ser, de la manera en la que quiere vivir y si cambia o no lo que es. Puede que seamos granos de arena absurdos e inútiles… pero puede que dentro de un tiempo ya no nos duela tanto.

  2. Querid@ lector/a;
    Tus comentarios me elevan al cielo y me levitan al mismo infierno a la vez.
    Puede que seamos un granito de arena especial, casi único, pero no dejamos de ser granitos de arena. Lo que sigue siendo una verdadera y profunda mierda (y perdona mi lenguaje pero habla mi desazón y mi más sincera tristeza).
    Darme cuenta de esto a mis 24 años me cabrea y me hace pensar en lo absurda que puedo llegar a ser a veces dejando volar mi imaginación hacia mundos en donde soy alguien; en donde tengo mi espacio en la vida.
    Con todo, siento mi tono triste y casi grosero.
    Un saludo

  3. Hola Mai!!!

    Casualmente conozco a tu querida lectora, jejeje, soy seguidora de su blog y es un granito de arena con gran poder analítico y que construye unas metáforas muy bellas, un granito joven que pugna por entender el mundo y entenderse. Y un granito sabio, sí. Cada uno elige.

    Y me ha hecho mucha gracia que menciones a I.T., por cierto, sobre todo porque esa morena se sentía identificada contigo al leer tu artículo. Yo también me he quedado ojiplática con los conocimientos de literatura de algunos compañeros, y admirada con la capacidad de hacer intrincados análisis de una obra. Pero luego me ha pasado lo mismo que a ti: al llegar a casa, si algo me llamaba mucho la atención, rebuscaba, y si no, nada. Hay muchas grandes obras que me estaré perdiendo, pero se debe a que no me interesan en ese momento. A menudo me he obligado a interesarme, me he dicho: “¡tienes que saber de esto, y de esto otro!” Pero los intereses son tantos que no se puede (ni apetece) ahondar en todos!

    Tú tienes madera de Mai, y eso es lo importante. Vives a fondo, sabes emocionarte con un pasaje, te sabes emocionar, alegrarte con lo que descubres y ves. Posees tu propio estilo al escribir, se percibe. Así que sigue con lo tuyo, querido granito: lee lo que te gusta, escribe lo que te gusta, y la felicidad vendrá sola. :D

    P.D.: ¿¿Base de alguien crítico?? ¡Que yo sepa, no es un requisito en los concursos literarios! ¡Para críticos los que te evalúan!

    Un besote y qué chapaaaa que te he metido.

    Muak!!!

  4. Iraaaaaaa!!!!

    Muchísimas gracias por comentar y por decirme cosas tan positivas, graciasssss.

    Al hablar de ti con las iniciales, pensaba en que eres una biblioteca con patas, jeje. Sabes recomendar y encima, ¡siempre aciertas! Hago pública mi admiración hacia tu capacidad crítica. Próximamente me veo dedicándote una oda…jajajja, :D

    Y por otra parte, creo que pronto te vas a descubrir las delicias de la capital. Toda la suerte del mundo desde aquí.

    Y de chapa, ¡nada! :)

    MUXU ASKO!!!!

Escribe un comentario